Tag Archives: fotoperiodismo de bodas

Preboda Esther y David

Ya he dicho en este mismo blog el tipo de personas que son tanto Esther como David, no voy a insistir en ello; porque doy por sentado que me creéis si os digo lo geniales que son y, también como decía en la entrada dedicada a su reportaje de boda, que son mucho más que unos clientes. Evidentemente, no se puede llegar a ese nivel de empatía si no hay una base de bondad y buen rollo “en la mochila desde casa” Pero también es cierto que los reportajes de preboda contribuyen muchiiiisimo a acortar distancias, físicas y emocionales con el fotógrafo. Es algo que siempre cuento en estas entradas, no todo el mundo cree que esto sea así, puede incluso que algunos piensen que se trata de una estratagema comercial o un “cuento” de los fotoperiodistas de boda. Pero me remito a los hechos y los resultados. Una espléndida tarde de paseo y fotos – con protagonista cuadrúpedo incluido – que terminó con un “piscolabis” excelente en casa de otros grandes amigos y clientes: Jorge y Soraya, de la gastrotasca Tapas 2.0

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Cristina y Carlos (7 de Julio 2012)

Casi siempre te rompes la cabeza con cuál es  la mejor forma de enseñar tu trabajo, de transmitir lo que significa para ti determinada manera de entender tu profesión. Te devanas la sesera con el marketing, el fotoperiodismo de boda, una visión diferente, la originalidad, la belleza… y es cierto que todo eso existe y es necesario. Pero lo que de verdad funciona, casi en el 100% de los casos, es el boca-oreja. Lo que cuenta de verdad es la recomendación de clientes anteriores, que son de confianza para familiares y amigos que, a su vez, acuden a mí para congelar un momento de sus vidas. Le pasó a Cristina, que trabaja en Leroy Merlin y que vino al estudio recomendada por compañeros suyos, con los que había trabajado antes. Excepcionales en el plano personal, Cris y Carlos son sencillos y cariñosos, me abrieron un huequecito en su historia de amor. La ceremonia, espléndida culminó en el Meliá Horus en un rotundo y emotivo éxito. Aquí están parte de las vivencias de ese día.

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Esther y David (21 de Julio 2012)

No sé si es algo que busco, de manera inconsciente o que, con el paso del tiempo, el tipo de clientes con los que trabajo suelen responder a determinado perfil. Bueno, “perfil” no es una buena palabra. Mis clientes, cada vez con más frecuencia, me demuestran que son, básicamente, buenas personas y pronto dejan de ser “sólo clientes”, para ser casi amigos. Cada visita al estudio de Esther y David comienza como una cita profesional y suele terminar como una charla de un montón de temas. A veces, hasta con algunas cañas por ahí. Lo de buena persona Esther no puede negarlo, por el simple motivo de que siempre tiene la sonrisa franca en la cara. Y David, lo mismo. Tanto en el aspecto profesional como en el personal, está dispuesto a echarte una mano en lo que necesites. El día de su boda, no hicieron otra cosa que comportarse – conmigo y con todos los demás – tal y como son: sensibles, honestos y dispuestos a divertirse, a pasarlo bien. A disfrutar de su día. El reportaje, fresco y tan “de cara” como son sus protagonistas, con el Hotel D. Fadrique (Alba de Tormes) y la capilla desacralizada del Palacio Fonseca como escenario. La comida, excelente y la sesión de post boda en las ferias, al anochecer. Técnicamente muy complicada, pero con unos resultados diferentes a lo que solemos ver habitualmente. Sin olvidarnos, por supuesto, del fantástico vídeo de Carlos Lorenzo Rubio. Que la disfrutéis

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Ana y Lluis (23 de Junio de 2012)

Las apariencias casi siempre engañan. El caso de Ana y Lluis es un buen ejemplo. Si no llegas  a la distancia corta corres el riesgo de perderte lo estupendos que son, a nivel humano. Cuando te acercas a ellos compruebas cómo se complementan, como el sentido común de Ana echa el freno a las payasadas de Lluis, cómo son de divertidos, sensibles y afectuosos. No solo con su entorno de familiares y amigos. También lo fueron con nosotros, tanto en la Preboda (que ya he subido al blog) como el día de la ceremonia y durante la estupenda sesión de Postboda en Barcelona, donde disfrutamos de Sant Pol de Mar y de la preciosa Comarca del Maresme. Fue una experiencia extremadamente positiva para nosotros, tanto por las fotos como por los tres inolvidables días, con cenas en restaurante hindú y tailandés incluidas. Además, no podemos olvidar el estupendo material que extrajimos para el espectacular vídeo que colgará Carlos en su web en breve. El día de la boda en sí fue absolutamente perfecto y el cóctel y banquete, en el Hotel Abba Fonseca, más de lo mismo. O sea… alto nivel. Parte del resultado del reportaje podéis verlo a continuación. Esperamos que os guste.

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Natalia y Daniel (1 de Septiembre 2012)

Como ya comenté en el blog, cuando subí la Preboda de Natalia y Dani, esta fue la primera boda que contraté para la temporada de este año. Afronté el trabajo con la ilusión de aplicar los conceptos, las ideas y el “modelo” del reportaje de boda distinto que defendemos quienes creemos en el fotoperiodismo de bodas, y que tenía en la recámara para todos los trabajos que han venido después. Mi creatividad nunca se vio limitada bajo ningún concepto. Nata y Dani son dos novios tan abiertos y tan divertidos, con los que comulgo tanto, que puedo decir con humildad y orgullo que, aún hoy, me han permitido entrar a formar parte de su círculo de conocidos. Podemos irnos de cañas sin problemas y los he invitado hace poco a mi fiesta de cumpleaños. Quizás este detalle puede dar una idea del “clic” emocional – casi espiritual – que experimenté realizando este reportaje y de hasta qué punto, trabajar congelando momentos puede reportar una satisfacción que va mucho más allá de un compromiso firmado, sobre un papel. Quizás viendo el reportaje algunos entiendan qué filosofía se esconde tras el fotoperiodismo de bodas, del que estoy disfrutando con otros profesionales estos días en Málaga

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Para quien aún no me conoce

Hago fotos distintas, difer… Bueno, sí. Todo eso ya lo sabes. Porque todos decimos lo mismo ¿verdad? Y no siempre la realidad se corresponde con la historia que te contamos, supongo ¿A que no? No pretendo venderte ninguna moto, ni crearte falsas expectativas.

Lo único que puedo garantizarte es que pongo el corazón en lo que hago, que me gusta divertirme con mi trabajo; que quiero que tú te diviertas y que el reportaje de tu boda no sea un compromiso más que tachar en una lista de tareas, una obligación tediosa. No puedo decirte que soy el mejor. Nadie puede hacerlo, en realidad. No me gusta esa palabra; lo que sí que puedo es asegurarte que tengo una forma particular de entender la fotografía y el fotoperiodismo de boda, que es  parte integrante de muchos de mis trabajos. No critico a quien no comparte mi forma de ver las cosas, no pretendo imponer mi criterio. Tan solo creo en algo y lo defiendo, a través de mis actos.

Quiero colaborar para que tu reportaje de boda sea único, que recuerdes ese día como lo que es: un instante mágico, aislado del caos que nos rodea, alejado de malos rollos y peores energías. Tu pequeña gota de felicidad, en el universo que pretendes construir junto a quien quieres. Ninguna persona es igual a otra. Así que ningún reportaje puede ser un producto “prefabricado” que te recuerde a aquel otro que crees haber visto.

Si vivimos en el siglo XXI, tu reportaje de boda debe ser también algo contemporáneo; así son los referentes visuales y estéticos en los que procuro fijarme. Contemporáneo y moderno, pero con clase. Cada boda es única para mí, siempre es una experiencia nueva y no se parece en nada a la anterior. Pero eso no significa que, por querer experimentar, termine haciendo una chorrada o algo hortera. La elegancia no muere nunca, porque sus mimbres suelen ser siempre los mismos. Sencillez sin extravagancia, líneas limpias que no distraigan de lo importante: Tú y la historia que cuentas a través de tus fotos.

Me gusta investigar, no me asusta probar cosas nuevas. Si tú te atreves… yo también. No temo aprender de aquellos a quienes admiro y que comparten mi filosofía de vida y de trabajo. Lo decía Coco Chanel: “Lo importante no es que todos te conozcan, sino que te conozcan aquellos que importan”

Procuro escuchar, me gusta comunicarme y siempre, siempre, me llevo un trocito de cada pareja con la que trabajo, un fragmento de sus risas e ilusiones, de su historia de amor. En muchos de los casos terminan siendo mis amigos.  Y me gusta tratar bien a mis amigos. Procuro devolverles parte de lo que me dan, a través de la fotografía. Tengo la suerte de que es mi pasión y mi forma de ganarme la vida.

Natalia y Daniel (Preboda)

La boda de Dani y Natalia fue la primera que contraté, para la campaña de este año y he tenido mucho tiempo para pensar qué quería y cómo lo quería. Desde el primer momento entendí que íbamos a llevarnos bien. No solo porque Dani fuera aficionado a la fotografía – que también – sino porque su “abandono” a mis criterios fue total. Mucha gente olvida que el producto de mi trabajo no es algo seriado, repetitivo, que puede hacerse en masa en una fábrica. Me da mucho pudor reconocerlo, o decirlo en público, pero la fotografía es un ARTE. Por eso, cuando tus criterios creativos no se ven limitados, porque la pareja que va a casarse entiende eso, porque confía plenamente en ti y se pone en tus manos, no sólo sientes una tremenda responsabilidad. También una gran satisfacción, ya que tu arte es libre y el resultado casi siempre marca la diferencia. La idea de hacer la preboda en casa, en un espacio tan sugerente y privado como la cama, fue de Natalia. Y me lo propuso con inseguridad, como temiendo como que no me “atreviese” a hacerlo o me diera reparo. Por suerte, con el tiempo se han dado cuenta de que “no me atrevo” es algo que no digo con facilidad 😉  Y el resultado… pues es el que veis. Espero que os guste. Gracias a Nata y Dani, por crear arte con vuestro amor.

 

Cristina y Pedro (21 Abril 2012)

Pedro y Cristina pueden considerarse una pareja sencilla pero, al  mismo tiempo, con las ideas claras. Te dejan hacer el día de su boda, porque saben que su fotógrafo es pieza importante en una fecha tan importante. No solo te dejan hacer, también te sugieren. Cristina, incluso, preparó una habitación para poder vestirse pensando también en mí. Se casaron en el ayuntamiento de Villaverde de Guareña, y se leyeron emocionantes versos de Pablo Neruda. Después de una salida llenísima de arroz y de confeti, nos fuimos a hacer las fotos por la fantástica comarca de la Armuña, donde nos esperaba un día típico del mes de Abril, ventoso, y lleno de unas maravillosas nubes que adornaban ese verde de los sembrados. La fiesta, celebrada en el Mesón de Castellanos, duró hasta tarde, y sí, fue fiesta. Mucha fiesta. Enhorabuena chicos!

Ana y Luis (14 Abril 2012)

Luis y Ana son de esas parejas que puedes considerar especiales. Son especiales sus miradas,  sus gestos y sus palabras. La ceremonia de la boda celebrada en La Hacienda Zorita (Salamanca), fue una manifestación, de las más sinceras y honestas que recuerdo de lo que es el amor, así, sin más. Ni mi hermano, que ha hecho un espléndido vídeo, ni yo mismo nos hemos sentido ajenos a su boda, a su celebración y extraños ante lo que sentían en uno por el otro . Su ceremonia fue sencilla, alegre, elegante, muy campestre y cuidada hasta el más mínimo detalle. Incluso los regalos para los invitados, hechos artesanalmente en táneke. El ambiente creado en la capilla de La Hacienda Zorita: rodeados de barricas de vino, la delicada decoración de flores silvestres, la luz , la selección de la música de acompañamiento del cuarteto de cuerda Ad Libitum, Paqui, la hermana de Ana, como maestra de ceremonias… Todo, de forma delicada y mágica, hizo de esta boda tan personal (con unos discursos tan cómplices y cercanos a los novios), uno de los trabajos que guardaremos en la memoria con especial cariño.

Noelia y Pejman (Preboda)

A veces no hace falta que una pareja sea extravagante, excesivamente alocada o “friky” para que un reportaje de boda – o de Preboda, como en este caso – ofrezca un estupendo resultado final, siguiendo la línea de fotoperiodismo de boda en la que creo. Noelia y Pejman son una pareja deliciosamente normal: jóvenes, activos, sensibles, cariñosos y enamorados el uno del otro. Se quieren con locura y esas sensaciones también impactan directamente en mi corazón y en el objetivo de la cámara. En ese caso, los clics no son más que un fiel reflejo de la historia de amor de una pareja que decide compartir su vida conmigo, lo que siempre es un motivo de orgullo y agradecimiento. ¡Y también una oportunidad para las sorpresas! El tío de Pejman, Amir, es amigo mío desde hace tiempo y desconocía el parentesco. Será un placer encontrarlo de nuevo en la boda de esta encantadora pareja ¡¡Y hacerle algunas fotos, claro está!!