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Ana y Lluis (23 de Junio de 2012)

Las apariencias casi siempre engañan. El caso de Ana y Lluis es un buen ejemplo. Si no llegas  a la distancia corta corres el riesgo de perderte lo estupendos que son, a nivel humano. Cuando te acercas a ellos compruebas cómo se complementan, como el sentido común de Ana echa el freno a las payasadas de Lluis, cómo son de divertidos, sensibles y afectuosos. No solo con su entorno de familiares y amigos. También lo fueron con nosotros, tanto en la Preboda (que ya he subido al blog) como el día de la ceremonia y durante la estupenda sesión de Postboda en Barcelona, donde disfrutamos de Sant Pol de Mar y de la preciosa Comarca del Maresme. Fue una experiencia extremadamente positiva para nosotros, tanto por las fotos como por los tres inolvidables días, con cenas en restaurante hindú y tailandés incluidas. Además, no podemos olvidar el estupendo material que extrajimos para el espectacular vídeo que colgará Carlos en su web en breve. El día de la boda en sí fue absolutamente perfecto y el cóctel y banquete, en el Hotel Abba Fonseca, más de lo mismo. O sea… alto nivel. Parte del resultado del reportaje podéis verlo a continuación. Esperamos que os guste.

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Natalia y Daniel (1 de Septiembre 2012)

Como ya comenté en el blog, cuando subí la Preboda de Natalia y Dani, esta fue la primera boda que contraté para la temporada de este año. Afronté el trabajo con la ilusión de aplicar los conceptos, las ideas y el “modelo” del reportaje de boda distinto que defendemos quienes creemos en el fotoperiodismo de bodas, y que tenía en la recámara para todos los trabajos que han venido después. Mi creatividad nunca se vio limitada bajo ningún concepto. Nata y Dani son dos novios tan abiertos y tan divertidos, con los que comulgo tanto, que puedo decir con humildad y orgullo que, aún hoy, me han permitido entrar a formar parte de su círculo de conocidos. Podemos irnos de cañas sin problemas y los he invitado hace poco a mi fiesta de cumpleaños. Quizás este detalle puede dar una idea del “clic” emocional – casi espiritual – que experimenté realizando este reportaje y de hasta qué punto, trabajar congelando momentos puede reportar una satisfacción que va mucho más allá de un compromiso firmado, sobre un papel. Quizás viendo el reportaje algunos entiendan qué filosofía se esconde tras el fotoperiodismo de bodas, del que estoy disfrutando con otros profesionales estos días en Málaga

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Esther y Antonio (14 Julio 2012)

Cuando se casa una amiga muy próxima a ti – una amiga como Esther – tiendes a ser sobreprotector, a preocuparte por el hombre que la apartará de tu lado y que se llevará la joya que es. Sin ser del todo consciente piensas “ojalá se la merezca, ojalá le haga justicia a su chispeante forma de ser, a su bondad y a su belleza, interior y exterior” Como un perro guardián, temes que la cosa no funcione. Hasta que conoces a Antonio y te dices: “Vale. Todo va bien, va a estar a la altura de sobra” Y bromeaba con Esther en la boda: “Que sepas que tu marido da mucho asco – le dije – No se puede ser más guapo, educado y cabal, más noble y buena persona”. Cuando los ves juntos sabes que el engranaje va a encajar como un guante. Que van a ser tremendamente felices.

Fue una boda emotiva, emocional, luminosa – la Abadía de Los Templarios es el entorno ideal – y con una intrahistoria que la hace aún más hermosa. El reportaje, de esos de los que te sientes -modestamente- orgulloso al final de temporada, muestra bastante bien la belleza que atesoran estos dos magníficos seres humanos, la delicadeza y amor con el que se miran, el inmejorable entorno familiar en el que van a construir su vida juntos. La responsabilidad que recae sobre ti, cuando trabajas para unos grandes amigos, no pesa tanto como pensabas, porque la joya de la que te desprendes ha encontrado a su alma gemela. No pierdes una joya, ganas dos. Ganas un tesoro y, las fotos, no dejan de ser un simple testimonio de cómo deben ser las historias de amor, en el mundo de los sueños. Por cierto, no olvidéis ver el trabajo de Carlos Lorenzo Rubio, con la recomendación de algún que otro pañuelo cerca.

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Natalia y Daniel (Preboda)

La boda de Dani y Natalia fue la primera que contraté, para la campaña de este año y he tenido mucho tiempo para pensar qué quería y cómo lo quería. Desde el primer momento entendí que íbamos a llevarnos bien. No solo porque Dani fuera aficionado a la fotografía – que también – sino porque su “abandono” a mis criterios fue total. Mucha gente olvida que el producto de mi trabajo no es algo seriado, repetitivo, que puede hacerse en masa en una fábrica. Me da mucho pudor reconocerlo, o decirlo en público, pero la fotografía es un ARTE. Por eso, cuando tus criterios creativos no se ven limitados, porque la pareja que va a casarse entiende eso, porque confía plenamente en ti y se pone en tus manos, no sólo sientes una tremenda responsabilidad. También una gran satisfacción, ya que tu arte es libre y el resultado casi siempre marca la diferencia. La idea de hacer la preboda en casa, en un espacio tan sugerente y privado como la cama, fue de Natalia. Y me lo propuso con inseguridad, como temiendo como que no me “atreviese” a hacerlo o me diera reparo. Por suerte, con el tiempo se han dado cuenta de que “no me atrevo” es algo que no digo con facilidad 😉  Y el resultado… pues es el que veis. Espero que os guste. Gracias a Nata y Dani, por crear arte con vuestro amor.