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Entre el río Tormes y la ría de Vigo

Cuando te piden hacer una postboda en las Islas Cíes, esperas encontrarte (siendo verano), un día de calor, soleado, arena blanca y un mar con el mismo color que los ojos de la novia. La sorpresa viene cuando me explica mi buen amigo fotógrafo Nacho Morán, que en Vigo hay microclima, y que el tiempo allí es de lo mas impredicible. Nos encontramos mas niebla que en el llanuras de Valladolid, una brisa acompañaba a las nubes bajas, y por supuesto, el atlántico estaba en su punto: frío, muy frío. Lo mejor fue el desafío de enfrentarnos a algo así: las pocas horas de luz  y que los turistas salían de la isla en desbandada, con lo que nos dejaron una bellísima isla desierta mas propia de Noruega que de España.

Lorena y Alberto llegaron por primera vez al estudio casi de puntillas, como sin querer hacer ruido, sobre todo Alberto. Un binomio perfecto, el timido brillo de los ojos de Alberto con la sonrisa de terremoto de Lorena. Se pusieron en mis manos, o mejor dicho, en nuestras manos, porque mi hermano Carlos y su equipo le hicieron la película, desde el primer minuto. Todos sabíamos que iba a ser fácil, muy fácil. Y así fue. Una boda emocionante, llena de contrastes, como ellos, grandes sonrisas, lágrimas de emoción, abrazos tremendos, mucha familia, pero también muchos amigos. Muchas personas que demostraban su amor hacia nuestra pareja  y también entre  ellos. Sabíamos que iba a ser fácil. Un viaje a Galicia con mi hermano de armas Che Rivas y con mi amor y diseñadora Loreto. Muchos kilómetros para encontrarnos con el bueno de Nacho. Mucha cervezas, no, perdón, muchas Estrella Galicia, que no es lo mismo. Pulpo, mejillones y que se yo. Estábamos tres fotógrafos y una diseñadora ávidos de tener nuevas imágenes. Llenos de ganas por crear, por capturar amor y paisajes. Sabíamos que iba a ser fácil. Un barco, risas y nervios. Frío, y nosotros en pantalon corto y camiseta, claro. Conseguimos abordar la isla saltando a las escaleras del puerto, entre Ferry que entraba y Ferry que salía. Complicado con mochilas, ropa de cambio, zapatos de suela y cancán de vestido de novia. Sabíamos que iba a ser fácil y lo fué. Gracias Lorena, Alberto, Nacho, Loreto y Che.
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Boda en Barco de Ávila

Una boda en Barco de Ávila es uno de esos pequeños regalos que te llegan en forma de reportaje, en forma de pareja que se ve a la legua que se quieren, sin necesidad ni siquiera de agarrarse de la mano o de darse un beso delante de mi.  Pedro y Mery, Mery y Pedro.  Él es de esos hombres que te abren los brazos de par en par, para que seas su amigo, una parte importante en la que confiar en uno de los días mas importantes de su vida. Mery, es preciosa por dentro y por fuera, como no podía ser de otra manera en una persona que cuida y enseña a los mas pequeños a crecer, a jugar y a querer. Barco de Ávila es un remanso de paz y de tranquilidad, un pueblo donde la peluquería,en la que se peinó Mery, está a diez metros escasos del bar donde Pedro, su padre, su suegro, y yo mismo tomamos café a media mañana. Un bar con fotografías de paisajes nevados, que nos recuerdan que estamos muy cerquita de la Sierra de Gredos. Y a otros tantos metros de distancia, la casa de los padres de Pedro. Una pequeña boda, donde puedes llamar a cada invitado por su nombre de pila, porque eran una docena y media. Reportajes que te marcan porque te han dado la autoridad para hacer lo que mas te guste, lo que salga de más adentro de mi corazón y de mis ojos…Y así lo hice desde el momento en el que salí de Salamanca, Sigur Ros sonando en el coche, paisajes llenos de árboles, olor a jara, a tomillo y a resinas, un placer trabajar en sitios como Barco de Avila y con parejas como Mery y Pedro. Gracias parejita, gracias por dejarme ser, y por dejarme hacer. Sí, aun más.

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Olga y Guille (14 de Septiembre 2012)

Cuando alguien con el estilo y la filosofía de vida de Guille y Olga te cuenta que se va a casar te sorprende, porque no te lo esperas. Pero, al mismo tiempo, cuando te piden que seas su fotógrafo, sabes de antemano, de una manera instintiva, que va a ser un trabajo de los que hacen época. Olga tiene un blog de moda espectacular, sabe de qué va esto, le encanta la imagen, marcar estilo, ser fiel a sí misma, sin importar lo que digan los demás. Y lo mismo Guille, al que le “mola” que sus fotos de boda parezcan salidas de una road movie de Robert Rodríguez o sean una secuela de Thelma y Louise: lo mismo se mete en una alcantarilla con traje de ceremonia que te deja que te marques una súper foto con un monopatín Sancheski original. Es en trabajos como éste en los que las frases que siempre utilizas con tus otros clientes, de “boda original” y “boda diferente” adquieren todo el sentido. Porque eso es lo que son y, con sinceridad, se postula como uno de los reportajes de esta temporada. Ya me diréis qué os parece.

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Enrique y Elisabeth (11 de Agosto)

Hay mucha gente del sector de la fotografía de bodas que está convencida de que los profesionales del fotoperiodismo que acudimos a eventos como BodaF pertenecemos a una especie de “secta” de la que solo extraemos palabras bonitas y buen rollo vacío. Pues veréis. Antes de la boda de Enrique y Elisabeth contactó conmigo Joxean, de Zuribeltz (Vitoria). Nos habíamos conocido (de vista) en la edición de BodaF de 2012 y me dijo que quería echarme una mano en alguna boda como second shooter. Porque sí, para experimentar, colaborar y desarrollar una filosofía de trabajo y una manera de ver este negocio compartida.

Y a Salamanca que se vino, a currar como uno más de mi equipo y a pasarlo genial con estos novios, con hermosa historia de amor de por medio: habían sido vecinos en el pueblo toda la vida, una puerta frente a la otra, lucharon siempre por estar juntos, vencieron a la distancia… y un 10 de agosto revoloteando siempre, ¿verdad, chicos?. Os preguntaréis qué tal con Joxean. Pues pasa como con todo, que cuando sumas talentos, el resultado siempre es mejor que cuando estás solo ante el peligro. ¿Los locos de BodaF estamos realmente tan locos? Juzgad vosotros.

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Esther y David (21 de Julio 2012)

No sé si es algo que busco, de manera inconsciente o que, con el paso del tiempo, el tipo de clientes con los que trabajo suelen responder a determinado perfil. Bueno, “perfil” no es una buena palabra. Mis clientes, cada vez con más frecuencia, me demuestran que son, básicamente, buenas personas y pronto dejan de ser “sólo clientes”, para ser casi amigos. Cada visita al estudio de Esther y David comienza como una cita profesional y suele terminar como una charla de un montón de temas. A veces, hasta con algunas cañas por ahí. Lo de buena persona Esther no puede negarlo, por el simple motivo de que siempre tiene la sonrisa franca en la cara. Y David, lo mismo. Tanto en el aspecto profesional como en el personal, está dispuesto a echarte una mano en lo que necesites. El día de su boda, no hicieron otra cosa que comportarse – conmigo y con todos los demás – tal y como son: sensibles, honestos y dispuestos a divertirse, a pasarlo bien. A disfrutar de su día. El reportaje, fresco y tan “de cara” como son sus protagonistas, con el Hotel D. Fadrique (Alba de Tormes) y la capilla desacralizada del Palacio Fonseca como escenario. La comida, excelente y la sesión de post boda en las ferias, al anochecer. Técnicamente muy complicada, pero con unos resultados diferentes a lo que solemos ver habitualmente. Sin olvidarnos, por supuesto, del fantástico vídeo de Carlos Lorenzo Rubio. Que la disfrutéis

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Natalia y Daniel (1 de Septiembre 2012)

Como ya comenté en el blog, cuando subí la Preboda de Natalia y Dani, esta fue la primera boda que contraté para la temporada de este año. Afronté el trabajo con la ilusión de aplicar los conceptos, las ideas y el “modelo” del reportaje de boda distinto que defendemos quienes creemos en el fotoperiodismo de bodas, y que tenía en la recámara para todos los trabajos que han venido después. Mi creatividad nunca se vio limitada bajo ningún concepto. Nata y Dani son dos novios tan abiertos y tan divertidos, con los que comulgo tanto, que puedo decir con humildad y orgullo que, aún hoy, me han permitido entrar a formar parte de su círculo de conocidos. Podemos irnos de cañas sin problemas y los he invitado hace poco a mi fiesta de cumpleaños. Quizás este detalle puede dar una idea del “clic” emocional – casi espiritual – que experimenté realizando este reportaje y de hasta qué punto, trabajar congelando momentos puede reportar una satisfacción que va mucho más allá de un compromiso firmado, sobre un papel. Quizás viendo el reportaje algunos entiendan qué filosofía se esconde tras el fotoperiodismo de bodas, del que estoy disfrutando con otros profesionales estos días en Málaga

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Natalia y Daniel (Preboda)

La boda de Dani y Natalia fue la primera que contraté, para la campaña de este año y he tenido mucho tiempo para pensar qué quería y cómo lo quería. Desde el primer momento entendí que íbamos a llevarnos bien. No solo porque Dani fuera aficionado a la fotografía – que también – sino porque su “abandono” a mis criterios fue total. Mucha gente olvida que el producto de mi trabajo no es algo seriado, repetitivo, que puede hacerse en masa en una fábrica. Me da mucho pudor reconocerlo, o decirlo en público, pero la fotografía es un ARTE. Por eso, cuando tus criterios creativos no se ven limitados, porque la pareja que va a casarse entiende eso, porque confía plenamente en ti y se pone en tus manos, no sólo sientes una tremenda responsabilidad. También una gran satisfacción, ya que tu arte es libre y el resultado casi siempre marca la diferencia. La idea de hacer la preboda en casa, en un espacio tan sugerente y privado como la cama, fue de Natalia. Y me lo propuso con inseguridad, como temiendo como que no me “atreviese” a hacerlo o me diera reparo. Por suerte, con el tiempo se han dado cuenta de que “no me atrevo” es algo que no digo con facilidad 😉  Y el resultado… pues es el que veis. Espero que os guste. Gracias a Nata y Dani, por crear arte con vuestro amor.

 

Nuria y Alex (PreBoda 23 Junio 2012)

Los beneficiados de las PreBodas siempre están a los dos lados del objetivo. No sólo los novios ganan en confianza y seguridad. Los fotógrafos también ganamos. En este caso, tanto Nuria como Alex han dado un paso más en todo el proceso de preparación de su boda. Tan metidos están en ello que han creado un blog dedicado exclusivamente al evento y están disfrutando de toda la vorágine. Con este grado de implicación, siendo tan receptivos como son, es normal que haya quedado una PreBoda como esta. Y después de ver los resultados, solo puedo deciros que me muero de ganas de continuar disfrutando con ellos el próximo 23 de Junio. ¡¡Ya queda menos en la cuenta atrás!! ¡¡Qué ganas!!

Judith y Quique (14 Ago 11)

Muchos clientes dudan de la utilidad de la PreBoda. Pues bien, como ya he comentado en el blog, una sesión previa facilita muchísimo el trabajo. Pareja y fotógrafo llegan a un grado de intimidad y entendimiento que difícilmente se logra en un solo día – el de la ceremonia – con todos los nervios a flor de piel y las complicaciones logísticas, los invitados y demás. Con Judith y Quique tuve la suerte de hacer una PreBoda excelente que ya habéis visto por aquí colgada. Gracias a ella, el día del enlace, nada más llegar, todos teníamos el “chip” adecuado y pude trabajar en muchas mejores condiciones creativas. Para colmo, Judith y Quique, como siempre encantadores, mostraron su interés por hacer una sesión de PostBoda y Trash the dress, dándome total libertad para hacer lo que quisiera. La única consigna: que fueran fotos divertidas y distintas. Les habían gustado algunos ejemplos de fotos “acuáticas”, así que decidí darles una sorpresa y pasamos un rato genial. ¡Cuidado no os salpique!