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Valencia. Estos son verbos.

Valencia. Compartir, sentir, abrazar, beber, pasear, comprar, charlar, reir, cocinar. Verbos para añadir a un viaje lleno de sentimientos, de emociones, de vivencias y de trabajo. Un viaje a Valencia que duró cuatro días con sus noches. Cuatro días que convivimos con Sara y Antonio en su casa. Sin hacer nada excepcional atrapamos amistad, complicidad y amor. Diversión. Vivir en el número 12. Comprar los ingredientes en el mercado para hacer en casa la que hasta ahora, ha sido la mejor paella que he comido en mi vida, (¡qué manos Antonio!). Acompañarme a comprar unos pantalones cortos porque no esperaba que hiciera tantísimo calor. Compartir su alegría de estar nominados en el festival de cine de San Sebastian por una película de animación. Acompañarlos al hotel a llevar cosas de la boda. Charlar en la playa. Conocer amigos. Cenar con sus amigos. Ver y sentir. Crear fantasias en forma de dibujos y contrastarlo de manera científica.  Cenar de tapas acompañadas por unas Turias (cerveza autóctona), y terminar de emborracharnos en casa con Herbero (licor típico de Valencia).  Madrugar para comprar los croisants y el pan recién hechos en la panadería del barrio. Estos son.

 

 

 

 
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A fuego lento

Cocinar a fuego lento suele ser una de las premisas para que lo que estemos cocinando salga bien. Así es como llevan cocinando su amor Sandra y César. Pero, no solo su amor entre ellos, su amor por los amigos, por la familia, por sus trabajos. Ellos son pasión por el trabajo bien hecho, pasión por la cocina y la gastronomía. Su  encuentro no fue casual, estaban predestinados a amarse a fuego lento, entre cazuelas, sartenes, cazos y cuchillos, y allí se encontraron, en la costa, y allí comenzaron a amarse, viendo incendios de nieve y calor. Juntos han formado El Alquimista, donde siguen amándose, donde siguen queriéndonos a los que vamos a verles y a comer parte de su amor en los platos que César cocina y Sandra posa con suma delicadeza sobre el mantel. Amor, que una vez mas compartieron en la Sierra de las Quilamas, en el hermosisimo pueblo de San Miguel de Valero. Decidieron verse ellos dos solos, antes, vestidos como nunca antes lo habían hecho, para enseñarnos a todos que su amor es serio, que su amor no está calentado en el microondas.

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Para quien aún no me conoce

Hago fotos distintas, difer… Bueno, sí. Todo eso ya lo sabes. Porque todos decimos lo mismo ¿verdad? Y no siempre la realidad se corresponde con la historia que te contamos, supongo ¿A que no? No pretendo venderte ninguna moto, ni crearte falsas expectativas.

Lo único que puedo garantizarte es que pongo el corazón en lo que hago, que me gusta divertirme con mi trabajo; que quiero que tú te diviertas y que el reportaje de tu boda no sea un compromiso más que tachar en una lista de tareas, una obligación tediosa. No puedo decirte que soy el mejor. Nadie puede hacerlo, en realidad. No me gusta esa palabra; lo que sí que puedo es asegurarte que tengo una forma particular de entender la fotografía y el fotoperiodismo de boda, que es  parte integrante de muchos de mis trabajos. No critico a quien no comparte mi forma de ver las cosas, no pretendo imponer mi criterio. Tan solo creo en algo y lo defiendo, a través de mis actos.

Quiero colaborar para que tu reportaje de boda sea único, que recuerdes ese día como lo que es: un instante mágico, aislado del caos que nos rodea, alejado de malos rollos y peores energías. Tu pequeña gota de felicidad, en el universo que pretendes construir junto a quien quieres. Ninguna persona es igual a otra. Así que ningún reportaje puede ser un producto “prefabricado” que te recuerde a aquel otro que crees haber visto.

Si vivimos en el siglo XXI, tu reportaje de boda debe ser también algo contemporáneo; así son los referentes visuales y estéticos en los que procuro fijarme. Contemporáneo y moderno, pero con clase. Cada boda es única para mí, siempre es una experiencia nueva y no se parece en nada a la anterior. Pero eso no significa que, por querer experimentar, termine haciendo una chorrada o algo hortera. La elegancia no muere nunca, porque sus mimbres suelen ser siempre los mismos. Sencillez sin extravagancia, líneas limpias que no distraigan de lo importante: Tú y la historia que cuentas a través de tus fotos.

Me gusta investigar, no me asusta probar cosas nuevas. Si tú te atreves… yo también. No temo aprender de aquellos a quienes admiro y que comparten mi filosofía de vida y de trabajo. Lo decía Coco Chanel: “Lo importante no es que todos te conozcan, sino que te conozcan aquellos que importan”

Procuro escuchar, me gusta comunicarme y siempre, siempre, me llevo un trocito de cada pareja con la que trabajo, un fragmento de sus risas e ilusiones, de su historia de amor. En muchos de los casos terminan siendo mis amigos.  Y me gusta tratar bien a mis amigos. Procuro devolverles parte de lo que me dan, a través de la fotografía. Tengo la suerte de que es mi pasión y mi forma de ganarme la vida.